
¿Por qué utilizamos tubos infrarrojos de 250W en los hornos rápidos para pizzas?
Esperar a que el horno se caliente es la parte más molesta del proceso. La mayoría de los hornos dependen de la convección o la conducción térmica; es decir, calientan el aire o las paredes del horno, y uno solo espera que ese calor llegue finalmente a la pizza. Es un proceso lento.
Nosotros hacemos las cosas de manera diferente. Utilizamos tubos infrarrojos de onda corta de 250W para evitar esa espera. En lugar de calentar el aire alrededor de la comida, estos tubos emiten radiación directamente sobre su superficie. El resultado es que se puede pasar de una temperatura fría a 300°C en pocos segundos. Es casi instantáneo.
El secreto está en la densidad de potencia
Al concentrar 250W en un pequeño tubo de cuarzo, se genera una gran cantidad de calor. Hemos ajustado específicamente estos tubos para que actúen sobre las partes de la masa y el queso que absorben el calor más rápido. Dado que la energía es radiante, las paredes del horno no tienen que absorber primero el calor. Se obtiene así una entrega inmediata de energía térmica justo donde se necesita.
Diseñados para soportar las altas temperaturas
Utilizamos cuarzo de alta pureza porque es resistente. Cuando se genera tanto calor tan rápidamente, los materiales más baratos simplemente se romperían bajo la presión.
El filamento es el verdadero héroe aquí. Está diseñado para arrancar rápidamente; es decir, en el momento en que se enciende el interruptor, ya está a temperatura de funcionamiento. Esto permite un mejor control. De hecho, se puede regular la potencia, permitiendo que la parte superior de la pizza descanse un poco, evitando así que se queme mientras la corteza se cocina.
Instalación y consejos importantes
Estos tubos son bastante fáciles de instalar. Están diseñados para colocarse directamente en los lugares donde normalmente se colocan los elementos calefactores industriales. Todo lo que se necesita es un controlador PID o un SSR sencillo para mantener todo preciso.
Pero hay algo importante: los rayos infrarrojos de onda corta son muy intensos. Si el revestimiento reflectante no está bien ajustado, ese calor se filtrará hacia el chasis del horno. Eso genera mucha presión en los ventiladores de refrigeración. Es necesario asegurarse de que la carcasa esté robusta, de lo contrario, esa energía concentrada podrá dañarla.